miércoles, 13 de agosto de 2008
DIMENSIÓN.
Continúo caminando entre los vivos... En una simple calle, en medio del atardecer, se oscurece cada vez más. a medida que voy a caminando, veo a mi alrededor, personas pasan hacia sus propios destinos, las luces de las edificaciones se empiezan a enceder, mi mundo empieza a cambiar. los edificios, las calles, las aceras, las casas, se van disolviendo en la oscuridad, continuan desapareciendo, empiezan a convertirse en hiervas, de repente, las calles se van transformando cada vez más en senderos de un bosque. los edificios desaparecen y comienzan a brotar árboles, aumenta el pasto. Un frío agudo se expande entre mi cuerpo. ya no hay ciudad industrial, de rápidamente noto que sólo queda un denso bosque hacia donde se fija mi mirada. ¿qué ha ocurrido? ¿acabo de enloquecer? ¿he entrado a otra dimensión? los seres se han dispersado, sólo queda mi presencia en medio de la soledad entre los árboles. Un deseo incontrolado me lleva a correr entre aquellos árboles, corro y corro, sin ver nada más que naturaleza a mi alrededor. continuo corriendo. Desesperación desembocada en locura me invade al no encontrar una salida, es un tipo de locura que se disfruta, mientras sigo corriendo, mi espiritu vuela entre los arboles, salvaje, en un viaje de luces e imaginación brotados de una mente soñadora. El olor a fresco, demasiado oxígeno distorcionan algunos de los pocos sentidos de razón que mi cerebro me impone. El corazón quiere salir, exaltado, se mueve y se mueve, palpita, parece que quisiera estallar, va en busca del encuentro con mi espíritu. Tanta felicidad recorre por mis venas, en cada parte de mi cuerpo, se destaponan las suciedades. Paro por un instante y veo un roble viejo y muy alto, decido ir a su compañía, me dirijo hacia este simple árbole, que parece seducir mi espíritu, lo clama, lo pide, abrazo el árbol, siento como la savia de una energía se conecta con la de mi espíritu, ya se encuentran fusionados en un sólo ser que sale de mi cuerpo dejándolo tirado en un estado de inconciencia y sueño, mientras este otro espíritu, fusionado con el mío, recorremos espacios indefinibles, simples longitudes que no tienen nombre ni son destinos de nadie, que no tienen sentido o razón a toda velocidad, un espacio en el que estos espíritus fusionados en uno no se quedan, solamente navegan entre una nada que les traspasa energía vital que tapona todos los sentidos, felicidad, he llegado a gaia...
-Señor, señor. ¿se encuentra usted bien?- me pregunta un sujeto temblorosamente
aturdido miro una multitud, escucho murmullos.
-¿Se encuentra usted bien?. lo vimos haciendo cosas sin sentido en las calles, y hablando una lengua extraña.
-miles de preguntas pasan por mi cabeza, ¿qué ha sucedido?
-Señor responda, sus actos no son normales...
-con un poco de frialdad y confusión respondo:
-He sufrido otro ataque de esquisofrenia...
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